domingo, 20 de julio de 2008
Amigo, te cojo la mochila??
En eso la vi, me vio, nos miramos y en un suspiro se fue el mundo, tal vez sea mi imaginación, pero así quiero creerlo. Amigo, te cojo la mochila?, fueron las palabras que detuvieron el tiempo. Que finura la de ella, me atrapó, me llevó y me trajo otra vez a la realidad en sólo 10 minutos A primera vista, dicen algunos, yo no lo creo. Aunque a partir de ahora puedo ponerlo a discusión.
Lastima, la impresión fue muy grande, ¿la volveré a ver? A partir de ese día fijo mi mirada en cada bus que se aproxime cuando las condiciones son las mismas que las de ese extraño día.
Se extravió en la inmensidad,
Tal vez sea mejor así,
Pues su bello recuerdo quedará en mí,
De hoy a la eternidad.
Estar en la Universidad es una cosa de locos??
¿Es delito violar la ley?
Bien me decían mis abuelos “desconfía y acertarás”, y parece ser este el camino de supervivencia que un ciudadano debe seguir para no ser presa de todos los males sociales que aún subsisten no sólo en la “tres veces coronada” o simplemente Lima “la horrible”; sino que también, se manifiestan en todo el país. En metrópolis como la nuestra es fácil encontrar situaciones que nos indignan al primer instante, buses que cobran precios injustos, policías corruptos, delincuentes en las esquinas, instituciones desesperadamente burocráticas; en fin, seguramente me estoy olvidando de muchas otras cosas que a más de uno le ha sucedido; aunque mi intención tampoco es generalizar, es lamentable las personas de buen corazón cada vez sean menos.
Cambios? Sí, siempre se hablan de cambios en las estructuras políticas y sociales, pero lo que nadie nos puede explicar es cómo se podrán dar dichos cambios en una sociedad tan corrupta y estratificad como la nuestra. Empezando por arriba, ni el mismo Gobierno se cree lo que tanto pregona: “el boom económico”; o tal vez sí, y es peor aún, el boom económico para las clases altas que desde los inicios de la República no han hecho más que darse la posta en el manejo del Estado. Y cómo no mencionar a los congresistas, pero sólo mencionarlos, porque enumerar los abundantes casos de corrupción que sobre ellos recae implicaría pasarnos escribiendo varias páginas con las “vergonzosas hazañas” protagonizadas por aquellos que se hacen llamar “padres de la patria”.
Si seguimos bajando en esta escala, no será muy difícil encontrar ejemplos prácticos de incumplimiento de la ley que para muchas personas ya se nos ha hecho cotidiano ver en las calles; y lo mas preocupante es que al acostumbrarnos a ello, nos hacemos parte de ese sistema que tanto repudiamos.
jueves, 5 de junio de 2008
TiNtA bLaNcA
solitariay triste hoja
Por qué dejarlas vacias
si ahora todo me acongoja
Terror a la primera línea
sin idea alguna
dejar que mis instintos se estremezcan
del sol a la luna
Hoy las musas no se han dignado
a dejar su aliento por estos lares
yo que tanto las he amado
ahora sufro a mares
Dejaré el anzuelo perfecto
una mirada, una sonrisa, un llanto
ojalá regrese con afecto
y poder llenar la hoja en blanco
miércoles, 28 de mayo de 2008
El espectáculo de la corrupción
Luego de algunos días un poco agitados, en los cuales han predominado vistosas pancartas, banderolas, volantes, gigantescos afiches; en fin, toda la parafernalia electoral, hoy miércoles 28 de mayo nuestra alicaída universidad San Marcos vuelve, como todos los años, a elegir sus representantes estudiantiles en una fiesta que algunos llaman de la democracia, pero a mi parecer, más es de la demagogia.
Pese a todo lo que podamos pensar de ello, estamos obligados a participar bajo pena de multa.
Al margen de los pintorescos colores que se perciben en nuestra alma mater debido a todo lo ya mencionado, la vieja historia de la corrupción y de las ansias de poder se vuelve a repetir; y si hubiera alguna excepción, de verdad me gustaría conocerla. Pues bien, este año nuevas caras o algunas más fortalecidas están tentando por ocupar algún cargo político en todas las facultades; pero detrás de estos personajes que proclaman nuevas ideas y renovación, se esconden los mismos partidos políticos que año a año se disputan algún puesto de representatividad que satisfaga sus propios intereses.
Bajo este marco, nuestra universidad abrió sus puertas a la hora acostumbrada para que los estudiantes puedan emitir su voto. En horas de la mañana parecía que todo marchaba a la normalidad: las colas, cédulas, personeros y todo lo demás estaban en los lugares indicados. Esta tranquilidad se vería interrumpida luego de que unos manifestantes empezaran a expresar sus ideas con el peligro de anular las elecciones, por eso, muchas de las facultades optaron por suspender los comicios por varios minutos; mientras que otras, parecían totalmente tomadas. Luego de esos complicados momentos, la votación retornó a la normalidad. Horas más tarde se vería por allí a algunas personas agrediéndose a puño limpio por causa de una posible difamación entre los mismos, lo que llevo a que una vez más esta jordana se vea manchada por la violencia y la intolerancia.
Ante todo esto, muchos de los estudiantes optan simplemente por votar en blanco o viciado, pues a su parecer es la única forma de mostrar su rechazo a las políticas existentes cuyos cimientos carcomidos no les impiden que los líderes de éstos reinen en medio de la desorganización y la indiferencia de la propia comunidad universitaria. Definitivamente, el voto en blanco no es la mejor salida, pues en nuestra universidad no se requiere más del 50% para ganar las elecciones, sino que solo es necesario una preferencia mayor a la del partido opuesto; por tanto, la participación activa y constante de cada uno de nosotros (alumnos no postulantes) sería la única forma de lograr un mayor debate de ideas y la maduración de estudiantes líderes que puedan conducir mejor el camino de nuestra casa de estudios; aunque al parecer, esto sería difícil al interior de un sistema resquebrajado y corrupto desde sus bases. Lamentablemente, esta situación no dista mucho de la realidad de nuestro país.
lunes, 26 de mayo de 2008
Pequeña cuentacuentos
Ven aquí pequeña cuentacuentosVen y sácame de este abismo
Sin tu voz en mi vida no hay alientos
Invierno y verano me da lo mismo
Nárrame esa historia
Tan ideales como son las tuyas
Grábala en mi memoria
Hazlo antes que huyas
Adicto a los cuentos me he vuelto por ti
Vicio o pasión igual me da
Toda mi atención te di
Lástima que nada quedará
Ahora que tus letras no se dirigen a mi
Otros autores he de escoger
Ni un cuento por allí
Dejaste a la hora de correr
Tulicienta y el Evo “feroz”
Bueno, ahora que ya cumplí con mi misión de agente mediático de actualidad, a lo que iba. La historia de Tula esconde – o mejor dicho, trasluce – esa institución nacional que es la discriminación. No expondré un sermón sobre el tema, porque creo que no soy el más indicado para pontificar al respecto; pero sí puedo cuestionar lo que se dice en contraste con lo que se hace.
El tema Tula, o Tulicienta, es fiel reflejo de un cuento de hadas. Una chica humilde que “de la nada” surge en el vedetismo, luego en la actuación, conducción y trasciende su existencia embarazándose de un gerente de televisión, es la comidilla de cualquiera. Pero ¿por qué? Quizá otro ejemplo sirva de pivote para cerrar la idea.
Con el tema de la cumbre, y sin ahondar en sus logros o derrotas, saltaron a la palestra ciertos comentarios sobre Evo Morales. Puedo diferir con su política, opiniones y amistades, pero no puedo ir más allá porque, quiéralo Santa Cruz o no, fue elegido por mandato popular, e insultarlo es insultar a quienes votaron por él y no tienen cómo contestarnos las ignominias.
Desde que era un “ignorante” hasta que “no sabe vestirse”, brotaban los juicios valorativos de nuestra celebérrima fauna informativa. Está bien, Evo Morales no habla correctamente, puede que eso lo haga un ignorante; no se viste como un lord, pero ¿no son los mismos medios que intentan vender la imagen de que las apariencias empañan la política aquellas que critican un traje presidencial?. Lo que sucede, y es hora de decirlo, es que Evo y Tula son cholos, como usted y como yo, pero con el pecado original de no poder ocultarlo.
Te miro con pena cuando te mueres de frío o se cae tu casa, pero no tengas un hijo con el gerente de mi canal. Te defiendo de los abusos de los poderosos, pero no intentes gobernarme. El día que la doble moral sea erradicada de los medios la prensa, quizá, no sea mejor; pero definitivamente será más honesta.
Editorial del Club de Radio San Marcos
Alcides Hoyos
Director General