Mostrando entradas con la etiqueta sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociales. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de enero de 2010

Códigos y más códigos...de tránsito

Desde hace ya varios años se viene repitiendo la historia de modificaciones e implementaciones en el Código de Tránsito ; sin embargo, los índices de accidentes y muertes en las autopistas no han variado mucho. Peor aún, si hablamos de vidas, en las que un número más o un número menos no hacen la gran diferencia.

Ahora, un capítulo repetitivo de esta triste novela social parece haberse escrito el día de ayer. La Municipalidad de Lima publicó la Nueva Reglamentación para el Transporte Público (otra más) en la que, de verdad, se establecen sanciones económicas muy severas para las malas actitudes de los transportistas y cobradores; no obstante, habría puntos que esclarecer.

Aunque faltan 150 días para que dicho reglamento entre en vigencia, todavía no se precisa de qué manera las personas podrán hacer valer los justos derechos que ahora les son reconocidos. Por ejemplo, ¿cómo denunciaría un invidente a una combi que no lo quiere dejar subir?, o en otro caso, ¿cuántos cobradores tendrían que pagar 360 soles por llamar a sus pasajeros a viva voz?

Algunas cositas que ajustar, pero muy buen avance. La ciudad y el sistema de transporte está hecho para los ciudadanos y no para los autobuses y combis. Esperemos que el reglamento en mención prospere y no se queda, como otros, en el papel.

martes, 1 de septiembre de 2009

Polémica por el "Ekeko"

Perú y Bolivia, países hermanos por historia, vuelven a entrar en discusión por la legitimidad de sus elementos culturales. Si hace algunas semanas, la polémica por la danza de La Diablada sorprendía a muchos por el contexto en el que se daba -el concurso de Mis Universo-; ahora la disputa por el origen del peculiar personaje andino, conocido como el "Ekeko", vuelve a encender el polvorin en el Altiplano.

Como se sabe, este personaje tiene un carácter central en la feria de miniaturas "Alasita" de la Paz, que se da el 24 de enero de cada año en dicha ciudad. Precisamente, esta manifestación cultural boliviana será presentada por el Gobierno de ese país como Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología (UNESCO), en abril del próximo año.

"Cómprame", es el significado en castellano de la voz aimara "alasita" que, si bien es cierto, como nombre de la feria tiene la legitimidad boliviana, todos en Latinoamérica conocemos el origen común que hermana a nuestros pueblos. Costumbres, culturas, colores y sabores son compartidos en gran cantidad sobre todo en el Altiplano o-como antes se le conocía- el Alto Perú.

Es lamentable entonces que en lugar de fortalecer nuestra cultura andina, los representantes del hermano país de Bolivia tomen acitudes revanchistas y provocadoras como éstas. Buscar el reconocimiento de nuestros orígenes como cultura viva está muy bien y se aplaude. Lo que queda para la reflexión es a dónde estamos yendo como bloque andino al particularizar lo que nos unifica y llena de orgullo a todos; más aún, en un contexto de conflicto como el que vivimos.

Foto: globalvoiceonline.org

martes, 25 de agosto de 2009

Libertad con responsabilidad

Desde los albores de la humanidad, la lucha por la libertad se ha convertido en un proceso permanente en el que la lógica del dominante y el sometido ha ido cambiando de matices de acuerdo al contexto. Hoy en día, la pugna por un resto de carne o un pedazo de piel animal para cubrirse han sido reemplazadas por ideales como la igualdad, el respeto y, sobre todo, la libertad.

En los últimos días, el intento aprista por regular lo que ya está regulado y fiscalizar el accionar de los medios en torno a lo que debiera ser un autoanálisis, causó un gran malestar en todos los que tenemos algún vínculo con el ejercicio periodístico. Para felicidad de muchos e incomodidad de algunos, tanto el presidente Alan García como el propio presidente del Consejo de Ministros, por apariencia o no, manifestaron su rechazo al anteproyecto y éste no pasó a mayores.

Sin embargo, debemos considerar y, sobre todo, recordar, que la libertad en todos sus niveles implica responsabilidad en el más mínimo acto de nuestra labor. Si bien la legislación peruana admite un número máximo de siete días para que el periodista o medio de comunicación se rectifique por alguna información inapropiada, la ley no debería representar una forma de presión si se actúa con ética y responsabilidad.

Con el objetivo de construir una sociedad bien informada y fortalecer una ciudadanía participativa, los medios de comunicación deberíamos hacer una autocrítica constante. No esperemos que medidas interesadas y totalmente autoritarias pretendan ocultar la realidad. Ante este tipo de situaciones, mejor es responder con la transparencia y responsabilidad que exige el ser periodistas y actuar como tales.

Foto: www.spanisharts.com

viernes, 17 de octubre de 2008

La bruja entre las cortinas I


Amada por multitudes, odiada por otras cuentas. Ella es Magaly Medina, polémica conductora de televisión que vio nacer su interés por el periodismo en las apacibles calles del pequeño pueblo de Huacho, hoy se encuentra en sus horas más difíciles.


Luego de varios meses en los que el juicio por difamación impuesto por Paolo Guerrero estaba llegando a su fin, la prensa entera y la propia Magaly Medina esperaban una sentencia mucho menor a la que ahora ha acaparado la atención pública; tal ves el pago de alguna suma económica hubiera sido lo normal, pero nadie imaginó que el Poder Judicial dictaminaría otorgarle cinco meses de prisión efectiva y otros tres al productor de su programa televisivo. En ese momento, la popular “Urraca” se mostró muy afectada, hasta el punto de derramar lagrimas por la preocupación que le podría estar generando a toda su familia; en contraste con la imagen que dejó notar al salir del Poder Judicial, donde lucía una serenidad y confianza características en su persona.


Actualmente, Medina y Guerrero se encuentran cumpliendo con los primeros días de prisión en los penales de Santa Mónica y San Jorge, respectivamente. Ante esto, el doctor Nakasaki ha redoblado los argumentos para impedir que su defendida siga viendo el sol tras las rejas, al punto que este mismo lunes presentará un habeas corpus como recurso de emergencia.


Por otro lado, diferentes figuras de la prensa, del espectáculo e incluso, de la política, han salido ha verter sus opiniones en los diferentes medios de comunicación. Naturalmente, aquellos que la estiman se sienten indignados por tal sanción; mientras que sus adversarios, se siente por fin vengados al punto de celebrar la condena.


Recordemos que el delantero del Hamburgo le impuso una denuncia por haber mostrado unas fotos en la revista “Magaly TeVe”, las que insinuaban que habría estado fuera de la concentración de la selección peruana horas antes de un duro partido de las Eliminatorias al Mundial 2010. Tras exhibirse tal información en la revista, la prensa entera prestó una amplia cobertura al caso, por lo que su imagen pública quedó seriamente dañada; más aún, frente a los tan dolidos hinchas.


En nuestro país, el delito de difamación contempla entres sus sanciones a la privación de la libertad; y en este caso, la justicia dictaminó ese castigo para la popular conductora. Por ende, más allá de las irregularidades que se hayan cometido o no en el juicio y su respectiva sentencia, está última se halla en total legitimidad en las leyes peruanas y debe ser respetada sea cual sea la persona implicada.

sábado, 4 de octubre de 2008

Periodismos, hasta dónde ah?

Quién le puede restar alguna cuota de pasión a esta carrera; o más que una carrera, un oficio o un sentimiento? Pues de seguro, nadie. Es que el periodismo nos da la posibilidad de explorar campos muy amplios, tan amplios en los que a veces uno se siente totalmente perdido. Pero al fin y al cabo, allí radica lo vertiginosos de asunto. Conocer, percibir y sentir las múltiples realidades entre las que nos desarrollamos.

Lamentablemente, tantas son las oportunidades como las limitaciones existentes en el ejercicio de esta labor. Pero esto no queda allí. Triste es pensar que los periodistas nos conformamos con sólo decir la verdad; a veces ésta, no basta.

Son incontables las veces en que los noticieros y agencias de noticias se llenan la boca denunciando casos tan terribles como la desnutrición, los abusos, muertes y todos esos males sociales que a más de uno lo frustran en la impotencia. Lo preocupante está en que, pasada la noticia, ya nadie supo o habló de ellos. A nadie le interesa, ni a los medios ni a la opinión pública. Esa es la labor del periodismo, el seguimiento a los casos, seguimiento que muy raras veces se da por lo ya antes mencionado, el carácter vertiginoso del periodismo, que nos obliga a pasar de la risa al llanto, de la vida a la agonía, del día a la noche, y así, sin reparo alguno y sin compenetrarnos con uno u otro hecho en particular.

Y no culpo a los medios, instrumentos de la comunicación que también forman parte de este sistema tan contaminado, en donde se aprecia más el valor de consumo que el valor de producción, en donde viven aquellos que ven todo esto como un simple negocio, que a veces, en realidad lo parece. Hoy en día, tristemente, el periodismo también ha caído dentro de esto, salvo casos muy aislados que por su misma naturaleza no pueden sobrevivir en este marco de la hipocresía y la indiferencia.

Ante esto, me pregunto si es o no una utopía el anhelar un periodismo con verdad; comprometido, al menos, con el esclarecimiento de los hechos y alguna acción sobre ellos. Si esto no se pudiera dar; esta actividad, oficio o como lo quieran llamar perdería toda su razón de der. El de contribuir en la formación de una sociedad con deseos de superación en base al esfuerzo, tolerancia y a la verdad.

viernes, 15 de agosto de 2008

Buses de la muerte

Otro signo de que la globalización y el crecimiento económico no son sinónimos de progreso se ha visto evidenciado en estas últimas semanas. Nuestras carreteras y principales vías de transporte se han vuelto a teñir no sólo de sangre, sino ahora de impotencia, rabia y frustración, sumándose también el desinterés por parte de nuestras autoridades en mejorar tal situación.
Pues como todos los años en Fiestas Patrias, las personas intentan aprovechar los pocos días de descanso que tienen para salir, o mejor dicho, escapar de la tensión y el estrés que genera el agitado ritmo de vida en una capital como la nuestras; y es por ello que sabiendo de la gran cantidad de gente que abordará los buses interprovinciales, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones –otro punto del cual hablar-debió tomar las precauciones adecuadas para evitar cualquier tipo de accidentes en estas fechas. En este sentido, ya hace más de un año se creó el Plan Tolerancia Cero, cuyo objetivo era verificar el correcto estado de los buses y del personal que los manipulará; pero pareciera y ahora es así, tal programa no ha dado buenos resultado.
Más de cinco agencias de buses, entre ellas Soyus, CIAL, Turismo Huamanga y otras, han causado que decenas de personas de personas protagonicen desgarrantes escenas de dolor por sus familiares fallecidos en éstas últimas semanas; incluso pasadas las Fiestas Patrias. Y lo peor, que tales empresas siguen funcionando como si nada hubiera pasado, ante una ineficiente base legal que respalde a los perjudicados.
Vamos a permitir que la irresponsabilidad de nuestras autoridades siga cobrando más vidas de inocentes? Pues no. Tú amigo lector, tú que seguramente también te identificas con esta causa, desde tu portal, blog, etc. únete al repudio que muchos sentimos ante la negligencia de esta clase de personas y sé parte de una opinión pública fiscalizadora y preocupada por los problemas que aquejan al país. Pues aquí el destino no fue el causante. Fueron peruanos que ocasionaron la muerte de otros peruanos. Peruanos trabajadores, estudiantes, hijos, padres de familia, en fin; que lamentablemente mañana más tarde solo pasarán a las estadísticas sin que el Gobierno haga algo por ellos.
Se pueden crear programas, normas, leyes; pero si éstos sólo funcionan en los terminales de las principales ciudades, los mismos hechos volverán a repetirse. Inmersos en aires de una nueva era que tanto proclaman; en provincias, por ejemplo, buses y camiones repletos de animales y personas siguen recorriendo caminos que sin estar asfaltados se convierten en vías llenas de peligro. Sólo esperemos que los responsables reciban sanciones ejemplares para que, por lo menos, sirva de ejemplo y no se vuelvan a repetir con tanta frecuencia.

domingo, 20 de julio de 2008

¿Es delito violar la ley?

Al parecer esta pregunta sería muy fácil de responder, pues la Constitución Política avala los derechos de los ciudadanos y sanciona el incumplimiento de la ley. Ahora bien, ese libro que muchos tenemos guardado en nuestras bibliotecas, La Constitución Política del Perú, y que algunas veces sacamos para hacer los trabajos universitarios, nos muestran un país utópico y en pleno estado de derecho, sin embargo, el día a día nos demuestra que en nuestra sociedad, fantástica y llena de ilusión, todavía reina la ley del más vivo.

Bien me decían mis abuelos “desconfía y acertarás”, y parece ser este el camino de supervivencia que un ciudadano debe seguir para no ser presa de todos los males sociales que aún subsisten no sólo en la “tres veces coronada” o simplemente Lima “la horrible”; sino que también, se manifiestan en todo el país. En metrópolis como la nuestra es fácil encontrar situaciones que nos indignan al primer instante, buses que cobran precios injustos, policías corruptos, delincuentes en las esquinas, instituciones desesperadamente burocráticas; en fin, seguramente me estoy olvidando de muchas otras cosas que a más de uno le ha sucedido; aunque mi intención tampoco es generalizar, es lamentable las personas de buen corazón cada vez sean menos.

Cambios? Sí, siempre se hablan de cambios en las estructuras políticas y sociales, pero lo que nadie nos puede explicar es cómo se podrán dar dichos cambios en una sociedad tan corrupta y estratificad como la nuestra. Empezando por arriba, ni el mismo Gobierno se cree lo que tanto pregona: “el boom económico”; o tal vez sí, y es peor aún, el boom económico para las clases altas que desde los inicios de la República no han hecho más que darse la posta en el manejo del Estado. Y cómo no mencionar a los congresistas, pero sólo mencionarlos, porque enumerar los abundantes casos de corrupción que sobre ellos recae implicaría pasarnos escribiendo varias páginas con las “vergonzosas hazañas” protagonizadas por aquellos que se hacen llamar “padres de la patria”.

Si seguimos bajando en esta escala, no será muy difícil encontrar ejemplos prácticos de incumplimiento de la ley que para muchas personas ya se nos ha hecho cotidiano ver en las calles; y lo mas preocupante es que al acostumbrarnos a ello, nos hacemos parte de ese sistema que tanto repudiamos.

lunes, 26 de mayo de 2008

Tulicienta y el Evo “feroz”

Pensé no hacerlo, estuve seguro de lograrlo; pero no pude. El tema Tula debe ser la mejor forma de medir el alcance de los medios en la población. Si a estas alturas existe una persona que no sabe la historia del gerente y la ex vedette, es síntoma de que (i) no consume medios de comunicación, (ii) o de que estos no llegan adecuadamente a los que “desconocen mayormente” el tan mentado “click”.

Bueno, ahora que ya cumplí con mi misión de agente mediático de actualidad, a lo que iba. La historia de Tula esconde – o mejor dicho, trasluce – esa institución nacional que es la discriminación. No expondré un sermón sobre el tema, porque creo que no soy el más indicado para pontificar al respecto; pero sí puedo cuestionar lo que se dice en contraste con lo que se hace.

El tema Tula, o Tulicienta, es fiel reflejo de un cuento de hadas. Una chica humilde que “de la nada” surge en el vedetismo, luego en la actuación, conducción y trasciende su existencia embarazándose de un gerente de televisión, es la comidilla de cualquiera. Pero ¿por qué? Quizá otro ejemplo sirva de pivote para cerrar la idea.

Con el tema de la cumbre, y sin ahondar en sus logros o derrotas, saltaron a la palestra ciertos comentarios sobre Evo Morales. Puedo diferir con su política, opiniones y amistades, pero no puedo ir más allá porque, quiéralo Santa Cruz o no, fue elegido por mandato popular, e insultarlo es insultar a quienes votaron por él y no tienen cómo contestarnos las ignominias.

Desde que era un “ignorante” hasta que “no sabe vestirse”, brotaban los juicios valorativos de nuestra celebérrima fauna informativa. Está bien, Evo Morales no habla correctamente, puede que eso lo haga un ignorante; no se viste como un lord, pero ¿no son los mismos medios que intentan vender la imagen de que las apariencias empañan la política aquellas que critican un traje presidencial?. Lo que sucede, y es hora de decirlo, es que Evo y Tula son cholos, como usted y como yo, pero con el pecado original de no poder ocultarlo.

Te miro con pena cuando te mueres de frío o se cae tu casa, pero no tengas un hijo con el gerente de mi canal. Te defiendo de los abusos de los poderosos, pero no intentes gobernarme. El día que la doble moral sea erradicada de los medios la prensa, quizá, no sea mejor; pero definitivamente será más honesta.


Editorial del Club de Radio San Marcos
Alcides Hoyos
Director General

sábado, 24 de mayo de 2008

Sanmarquino soy y no me compadezcan


Muchos apelativos se nos atañen a los sanmarquinos. Hay algunos más malos que otros. Se han escuchado epítetos como “intelectuales” y “pensadores” hasta “rojos” y “terroristas”. Definitivamente esa visión dista mucho de la realidad, pues como en todo lugar siempre van a haber personas de todo tipo, y no me refiero sólo a cuestiones académicas, sino también a las étnicas, políticas, sociales, en fin…Por allí alguien dijo que San Marcos era un Perú chiquito. Y como éste, está lleno de contrastes. Dejando de lado los problemas en los que en éstas semanas la Universidad se ha visto envuelta, es necesario recalcar que pese a todo la vida académica del sanmarquino no se detiene, sigue adelante en medio de piedras y palos con la única premisa de seguir aprendiendo. En la actualidad todavía se nos atribuye la fama de pensadores intelectuales que ha sido bien ganada por las antiguas generaciones, ahora nuestra misión es que ésta se prolongue mucho tiempo más.
Pues bien, al paralelo de las incansables actividades que desarrollamos, es loable el hecho de que muchos de los estudiantes también tengan que trabajar para mantenerse. Y allí está el mérito, porque fácil sería dedicarse enteramente a los estudios, pero en numerosos casos no se puede por la falta de solvencia económica que no es rara encontrar en los alumnos de esta universidad; de la misma forma que no es raro encontrarnos con compañeros procedentes de muchas partes del Perú con los cuales podemos compartir experiencias propias de nuestras localidades, lo que hace mucha más rica nuestra percepción del verdadero Perú que años más tarde estará sobre nuestros hombros. Por otro lado, es habitual también hallar huelgas, plantones y discursos políticos a nuestro paso, algunos bien organizados y otros notablemente improvisados. Sea por una causa común o por intereses propios, la mayoría de éstas demandan reformas que indudablemente se necesitan ejecutar por el bien de los estudiantes. Con respecto a la planificación de éstas, no podemos negar que San Marcos está pasando por una crisis de organización en todos sus estamentos, ya que nuestras autoridades tienen una mínima representatividad entre el alumnado, principalmente debido a la oscura sombra de la corrupción que pesa sobre ellos y la endeble comunicación que existe entre los mismos. Es por eso que las medidas que se toman son difícilmente acatadas por la totalidad de los estudiantes.

De igual manera, en cada pasadizo es fácil ver avisos de conferencias, charlas, talleres y un sinnúmero de convocatorias que hacen del sanmarquino una persona en constante contacto con el conocimiento y la investigación. Ese talves sea nuestro principal recurso, contar con una amplia gama de posibilidades en la cual nuestra cultura pueda ir creciendo a pasos agigantados, mientras otras universidades no pueden decir lo mismo.

Así es San Marcos, una ciudadela pequeña que da para todos los gustos. Unos apreciados por multitudes y otros rechazados por las mayorías. A pesar de todas las peripecias que podemos enfrentar, siempre habrá en el corazón de un sanmarquino las ganas de superarse y generar ideas; y más importante aún, reproducirlas en este país que tanto las necesita.